SOMOS LA COLOMBIA HUMANA – DANIEL MENDOZA LEAL

Después del éxito que obtuvimos con Matarife, serie de financiada por algunos amigos cansados de la impunidad del rey del Ubérrimo, hemos dado un salto en otra dirección.

Con Matarife demostramos una cosa, que Álvaro Uribe Vélez era derrotable, y lo lograremos en el año 2022, para eso tenemos que forjar una gran coalición, una convergencia en torno a causas comunes.

Es una obligación crecer en este sociedad, crecer con responsabilidad, con moralidad, ética y compartir, por esa razón he tomado la difícil decisión de aspirar al Senado de la República, que creo que es la única manera de cambiar todo el sistema.

Mi plataforma política se basó en el éxito de Matarife y la ayuda de unos poderosos amigos que me respaldan y me financian; debido a esto seré candidato al senado en 2022 por la Colombia Humana, para apoyar a un hombre de los cojones de Gustavo Petro.

En el 2022 tenemos un compromiso con Colombia, del proyecto en común que planteamos está la solución para acabar este narco-régimen que durante años escrutó el paramilitar Álvaro Uribe Vélez en este país del sagrado corazón.

Llegó el momento del cambio señores y señoras, así que en 2022 hay que votar por la Colombia Humana. Gustavo Petro a la Presidencia y Daniel Mendoza Leal al Senado, esa es la fórmula para la salvación de este país.

EL DELFÍN – DANIEL SAMPER OSPINA

La candidatura de Tomás Uribe, hijo del capataz de finca de Salga, Antioquia, es un hecho de muchísima preocupación para los sectores alternativos.

Nosotros representamos los intereses de los colombianos cansados del establecimiento y lo que representa el nefasto gobierno de Iván Duque Márquez y su corruptela alrededor.

Quien salió lanza en ristre contra la posibilidad de la candidatura del joven Tomás Uribe, fue Gustavo Petro, quién descalificó a éste y lo acusó de tener como una cualidad para aspirar a ser presidente, el hecho de ser hijo de Álvaro Uribe Vélez.

Petro quien tiene un hijo llamado Nicolás, cuyo único mérito para lanzarse a la gobernación del Atlántico el año anterior, es por la única razón de ser hijo de quien es. Nicolás Petro es un delfín gris, no ha trabajado nunca, es un charlatán sin ninguna preparación o brillantez.

Tomás Uribe es el antítesis de todo lo que representamos, pero es trabajador y exitoso, mientras que el vástago del dictador de Ciénaga de Oro, no es más que corriente más, nunca a la altura de nuestra oligarquía cachaca.

En pelea de delfines, obviamente yo soy el más exitoso de todos, pero si me toca escoger entre Tomás, Nicolás y Martín, creo que me quedo con el primero.

La lógica debe tener sentido, recuerden eso.

ARMANDO LA COLOMBIA HUMANA – DANIEL CORONELL

El anuncio del senador Armando Benedetti de apoyar a Gustavo Petro en las próximas elecciones presidenciales de 2022 sorprendió a gran parte del país, aunque algunos -entre los cuales me incluyo yo- no nos sorprende ni un céntimo.

Benedetti optó por una decisión sabia e inteligente, escuchando el sentir de su pueblo, pueblo que reclama las reivindicaciones sociales de antaño, la protección del acuerdo de paz de la Habana, el cese de la muerte de los líderes sociales y de la oposición.

El senador Benedetti tomó la decisión correcta, unirse al bando que está en contra de la corrupción, del clientelismo, en manzanillismo y otros ismos que tanto daño le han hecho a este país.

Quiero contarle a todos los lectores de Los Danieles, que luego de la valiente decisión tomaba por Benedetti, yo anuncio que me sumo de lleno y de frente a la Colombia Humana.

Me declaro un acérrimo petrista porque me mamé, me cansé de la corrupción que hay en Colombia, quiero la construcción de un país diferente, único, pluriétnico, progresista, multicultural, incluyente y ético, todo eso se logra con el proyecto programático de la Colombia Humana.

La única forma de derrotar al régimen fascista, corrupto y paramilitar que representa el uribismo y el Centro Democrático es con un candidato como Gustavo Petro que representa el verdadero cambio.

ESTE CUERPO ES MÍO – DANIEL CORONELL

Daniel Coronell y José David Escobar Moreno (redactor judicial de El Espectador)

Ante la desbandada que ha tenido la Revista Semana me siento complacido. Hace seis meses que con Daniel (Samper Ospina) tomamos la decisión de salir de ahí, no estábamos dispuestos a seguir bajo el mandato de Sandra, mucho menos ahora de la loca traidora de Vicky Dávila.

Este espacio, Los Danieles, fue un comodín y una fachada, al menos mi objetivo era conquistar otras arenas, así no fuese en cuerpo propio. Tengo que admitir que fue difícil, la distancia, la edad y hasta la vergüenza reflejada en ojos ajenos, pero desde que conocí a José David no pude arrancarme su gesto ingenuo y encantador de la cabeza.

Me dejé enredar por su ternura y en un acto de amor quise alimentar sus ganas de crecer y surgir profesionalmente, -era tan joven e inexperto que me recordó a mí cuando tenía 30 años, solo que yo en un contexto diferente y con oportunidades que Justo Pastor Perafán y el Bandi me dieron-, en ese momento totalmente liberado de Semana y con Los Danieles, pero sin poderle abrir un espacio para que escribiera, decidí hablar con mi amigo Fidel Cano, Director del Espectador.

El sueño de José David -y a conveniencia para mí- era ser redactor judicial en una de las grandes publicaciones de este país, solo que en el país en el que prima la “rosca” y el “enchufe no hay oportunidades para un muchacho clase media, sentía el dolor que lo invadía al no sentirse realizado como persona y la frustración en su mirada acompañada de melancolía que me querían hacer protegerlo y amarlo hasta el final.

Pensé en que podría ser mi amante y mi aliado, por eso sin mi espacio en semana para calumniar y con el visto bueno de Fidel para que entrara al Espectador, me fundí con el cuerpo de José David, para que fuéramos uno solo y finalmente sentir lo que nunca me dará ‘Los Danieles’: Conquistar otras arenas, así no sea en cuerpo propio.

Así, gracias al amor que no pensé encontrar después de tanto tiempo, pude seguir difamando sin firmar con mi nombre ni bajo la dirección de otra periodista inepta que se vendió a mis enemigos.

ZURRIAGAZOS DE INVIDENTE

Hay unanimidad en que este gobierno, que se traslada al Cauca en busca de indígenas cuando todos lo esperan en Bogotá, está dando palos de ciego. El problema cuando lanza zurriagazos un invidente —para decirlo sin que nadie se frunza— es que uno no sabe si es más peligroso el palo o más peligroso el ciego. Mientras lo averiguamos, parece claro que el subpresidente no dispone de un solo palo sino de muchos: de toda una bolsa, como los golfistas. Ya conocíamos algunas de las varas que agita atolondrado por los aires, como han sido el programa diario de propaganda oficial so pretexto de la pandemia, los ataques a las instituciones jurisdiccionales y la hemorragia de nombramientos de amigos y condiscípulos del jefe del Estado sin reparar en incompatibilidades, inteligencia ni preparación.

Últimamente el Gobierno extrajo de la talega un arma típica de los desesperados: el secreto. Ocultar, no informar, demorar, esconder, negar acceso. El viejo tapen-tapen constituye un garrote potente al servicio de un ciego que marcha tambaleante por terreno cenagoso: el lodazal del autoritarismo.

La obsecuente Fiscalía, como si no tuviera suficientes líos, ha adoptado ahora dos medidas indignas de un país democrático. Primero, imputar cargos a la periodista Diana Díaz por revelar un episodio de censura interna en la entidad estatal responsable de los canales y emisoras del Estado (RTVC). Y, segundo, una orden de inspección de los registros de entradas de dos meses a la sede de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), corporación independiente cuya misión es proteger el libre ejercicio del periodismo. El fiscal acusa a la reportera de revelar un grave secreto estatal, consistente en que el gerente de RTCV nombrado por el nuevo gobierno, Juan Pablo Bieri, desterró en 2018 a un conocido cronista que publicaba informes en Señal Colombia en al enterarse de que este había criticado un plan de restructuración del canal público. La venganza censora suscitó un escándalo, Bieri renunció y el presidente lo premió con una asesoría oficial jugosamente pagada. El decapitado alegó que era necesario purgar al cronista por atreverse a discrepar de “la entidad que le da de comer, que le paga un sueldo”. Acudió la Fiscalía en su apoyo y ahora Diana Díaz está inmersa en un proceso como si hubiera revelado que Colombia camufla una bomba atómica en los silos de La Caro.

Los zurriagazos de ciego revelan el talante del gobierno y la Fiscalía. Y su ignorancia. Porque solo la Constitución o la ley pueden decretar la reserva de documentos y actuaciones, como deberían saberlo dos juristas de su nivel. No vale un chisme de oficina y el memorando de un gerente. Cuando hay dineros públicos de por medio toda transparencia es poca pues, más allá de lo que cree el desventurado jefe (exalumno de la misma universidad del presidente, el fiscal y medio gobierno), quien “daba de comer” al periodista desterrado, y a Bieri y sus superiores, no es el Estado: somos los contribuyentes. Por eso todos los colombianos tenemos derecho a saber en qué se gastan nuestros impuestos y no hay lugar a secretos en estos menesteres, a menos que lo declare específicamente una ley. Pero, además, mala señal la de Señal Colombia si no acepta en su seno discrepancias y si un trabajo cumplido y exitoso como el de Santiago Rivas en Los puros criollos no recibe una valoración profesional sino un juicio cuya base es la opinión personal del cronista. Un medio informativo, sobre todo cuando lo sostienen dineros públicos, debe ser ejemplo de independencia, pluralidad, tolerancia y equilibrio. Si RTVC busca un modelo, que mire a la BBC de Londres, los telediarios españoles de los últimos años, la Deutsche Welle alemana o Radio France.

Me temo, sin embargo, que, en vez de hacerlo, están copiando con el rabillo del ojo a los medios chavistas venezolanos o a la vieja Stasi de la Alemania comunista, y aprendiendo de ambos. No de otro modo se entiende que, además de perseguir a la periodista que denuncia la vulgar censura, la Fiscalía hubiera husmeado en una fundación que lucha, justamente, contra procederes como este.

El instinto secretista, característico de gobiernos autoritarios, no se detiene en la Fiscalía. Red PaPaz (RPP), que lucha contra la comida basura, se queja del hermetismo de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que cierra sus puertas a fundaciones defensoras del derecho infantil a una alimentación adecuada. RPP ha tenido que acudir a tutelas, memoriales y recursos de insistencia ante tribunales administrativos para conocer el curso y desenlace de los procesos oficiales que desatan sus propias denuncias. Gracias a su terquedad y la de otros grupos fueron sancionadas varias empresas por anunciar vitaminas que sus productos no contienen, recargar de azúcar los artículos sin advertirlo a los consumidores y combatir la leche materna para favorecer la venta de leche en polvo. También merced a su empeño el Congreso aprobó un proyecto de ley que, aunque debilitado, obliga a los alimentos a exhibir sellos de advertencia sobre su contenido, sobre todo el exceso de sal, azúcar y grasas saturadas. Es bueno que se apresuren. Pues ya no solo ofrece problemas la leche procesada sino los recipientes en que la toman los bebés. Acaba de descubrirse que los teteros de plástico obligan al niño a tragar millones de microplásticos cada día. Habrá noticias al respecto en los próximos meses. Y no serán buenas. Mientras tanto, conviene volver al recipiente de vidrio o, mejor aún, a la irremplazable teta de mamá.

Esquirlas. 1. Que no termine el 2020 sin festejar el centenario natal de ese gran intelectual, periodista y ser humano que fue Gonzalo González, GOG. 2. ¿Este mismo gobierno que critica las aglomeraciones de la minga no es el que armó multitudinarios barullos al decretar el día sin IVA? 3. Amigos que se van yendo: Luis Enrique Nieto, académico divertido y cultísimo; Enrique Gaviria Liévano, jurista a quien le quedaron debiendo la cancillería.

SIN FINCA NO HAY PARAÍDO – DANIEL SAMPER OSPINA

Parafrasendo a mi gran amigo en el mundo de la bufonería, Gustavo Bolívar, “sin finca no hay paraíso”. Con la extinción de dominio de la finca que tenía la familia de Monsalve, prácticamente se reveló la verdad.

La finca ‘La Venanera’ en realidad fue comprada por Iván Cepeda a través de una de sus cientos de ONG’s de papel que durante años de odio, ha creado para sacarle plata al Estado colombiano por todo.

La adquisición de ese inmueble fue un acuerdo entre Iván Cepeda, Juan Manuel Santos y Juan Guillermo Monsalve y su familia, para lograr empuercar (más) al chalán de Salgar, por eso la decisión del ente investigador regentado por Barbosita no es más que una forma de presión.

Con los Monsalve perdiendo la finca, sin donde pernoctar y mucho menos sin medio de subsistencia; y lo peor, con la posibilidad de una investigación por testaferro y lavado de activos, al testigo estrella no le quedó otra que cantar.

*Y cantar de lo lindo, si Monsalve no quiere que sus padres y su esposa, Deyanira Gómez, no vayan presos le toca contar quien le dio esa finca en contraprestación por sus declaraciones falsas con Uribe.*

Como diría Bolívar: “Sin finca no hay paraíso”.

SE NOS CAYÓ MONSALVE – DANIEL CORONELL

La decisión de la Fiscalía General de la Nación, en cabeza de Francisco Barbosa, acaba de fulminar la investigación que contra Álvaro Uribe Vélez construí durante años.

Luego de años de trabajar en el caso, haciendo uso de filtraciones selectivas, previamente acordado con Don Iván y los magistrados instructores de la Corte Suprema de Justicia, tengo que admitir que este proceso llegó a su fin y Uribe se saldrá con la suya.

Nuestro primer error fue encarcelar a Uribe con auto de 1.600 páginas, con una investigación débil y carente de lógica, eso le dio oxígeno al expresidente. El segundo error fue no prever que cuando se conociese el expediente la gente iba a tomar partido, lo que terminó favoreciendo al ex.

Y el tercer y más grande error, fue comprarle la finca a Juan Guillermo Monsalve y no tener la previsión de que algún día se sabría y no existiría manera alguna de justificar su adquisición.

Intenté sin éxito desmeritar la investigación de la española inmunda, Salud Hernández Mora, pero nos equivocamos con la finca, sacamos el cuento rebuscadísimo de la herencia de la esposa de Monsalve, Deyanira Gómez, y nos olvidamos de que justificar esa compra era imposible y para colmo de males, quien terminó comprando parte de los derechos herenciales de Gómez y sus hermanos fue el coronel Juan Pablo Prado Torres, jefe de inteligencia del gobierno de Juan Manuel Santos.

LA VERDAD SOBRE MI AMIGO EL HACKER CARLOS ESCOBAR – DANIEL MENDOZA LEAL

En las últimas horas a través de las redes sociales, específicamente de Twitter, Gonzalo Guillén y yo revelamos que Carlos Escobar, más conocido como el hacker, era quien estaba detrás de un perfil difamatorio contra La Nueva Prensa.

Guillén fue mucho más duro, e incluso afirmó que Escobar era un hacker a sueldo del empresario y asesor de Palacio, Luis Guillermo Echeverri, la verdad sea dicha, y la bodega uribista de la que hablamos fue una mentira que caló y lo único que intentaba era estigmatizar a activistas digitales afines al uribismo.

Conozco a Escobar, sé de sus alcances y no creo que esté detrás de la página difamatoria contra La Nueva Prensa, en realidad todo obedece a un arranque paranoico de mi socio Gonzalo Guillén, quien desde hace días anda un poco malhumorado por la falta de primicias y exclusivas.

Luego de la revelación de la tarde del día de ayer, nuestro jefe, Daniel Coronel nos llamó y nos exigió que en el artículo que vamos a sacar contra Escobar, escribiéramos que él fue condenado en los Estados Unidos por el delito de fraude con tarjetas de créditos, cuando en realidad está probado, según el documento de la justicia de los EE.UU., que Escobar fue condenado por el delito de Conspiración para cometer un delito o defraudar Estados Unidos.

El odio visceral de Coronel contra Carlos Escobar y la paranoia de Guillén con cualquiera que no piense como él es tal, que ve fantasmas donde no los hay. Conozco a Carlos Escobar, y sé que es un buen tipo así sirva a las causas del uribismo.

EL PARO CONTRA ELLOS MISMOS – DANIEL CORONELL

Estos días vivimos otro adefesio, una minoría llena de ventajas y privilegios llegó a Bogotá, la ciudad con más problemas por cuenta de una alcaldesa inoperante y bipolar. La minga decidió emprender un camino hacia la capital del país en busca de una reunión con Duque, después de haber dejado al gobierno con la palabra en la boca en Cali la semana pasada. El objetivo, según ellos, es pedir al gobierno protección para los indígenas que mueren indiscriminadamente a manos de terroristas y por eso también se unen al Paro Nacional.

Si ese es su argumento, parece ser que el paro es contra ellos mismos y sus patrocinadores desconocen que las masacres de líderes sociales, antiguos guerrilleros de las FARC y comunidades afro e indígenas tienen relación estrecha entre el narcotráfico y las vendettas entre disidencias y guerrilleros de las FARC y el ELN, que curiosamente se libran en sus territorios.

¿Cómo se evitarían esas muertes? Sencillo, estas comunidades deberían dejar de estar al servicio del narcotráfico. Ya el líder indígena Juan José Vitonás lo dijo en 2019, la CRIC tiene un convenio con las FARC en la que se avala el reclutamiento consciente de menores y el uso de las tierras “ancestrales” para el narcotráfico, y como otros grupos armados—como el ELN—también quieren su tajada, en el fuego cruzado mueren indígenas. ¿Entonces por qué protestan por algo que ellos mismos permiten?

La minga no es gratuita, y la alcancía que rompieron seguramente no alcanzaría para patrocinar la movilización y manutención de 5.000 indígenas por más de dos semanas, alcanzaría como mucho para el yagé. Por lo tanto, la dinámica es sencilla, la comunidad indígena en diálogo con el gobierno se encarga de trasmitir el mensaje de las FARC y a cambio esta banda narcoterrorista le patrocina dos semanas de borracheras, paseo y desorden.

La patria injusta, la boba y la populista se unen. Qué bueno para esta gente que todo lo pide y todo se lo dan, no como a mi que todo intentan quitarme.

EL CLUB DEL CLAN – DANIEL SAMPER PIZANO

Los clanes nacieron en Escocia hace mil años. Eran familias que se unían para progresar y defenderse. A Colombia el concepto llegó hace algunas décadas, se revolvió con el impulso de corrupción y surgió el clan criollo. En el mapa del poder ya existían los jefes de la oligarquía liberal-conservadora, los clubmen, dispuestos a colocar bien sus descendientes. Luego aparecieron las roscas, en las que cuenta menos la solidaridad de clase y de partido y más el interés de promover alianzas punibles para repartir puestos y contratos. En el clan criollo los lazos de sangre son muy importantes; la política pasa a ser asunto de familias, los apetitos de poder se tornan desmesurados y en algunos casos añaden violencia y crimen al menú.

León Valencia, politólogo y narrador (acaba de salir su novela La sombra del presidente), es especialista en Los clanes políticos que mandan en Colombia, justamente el título de un libro suyo. Allí presenta, como en una pavorosa pasarela, los 19 clanes más temibles y poderosos esparcidos por la geografía colombiana. Siguiendo las huellas de su trabajo, hago una síntesis de los siete más notables:

Clan Char: Herederos del empresario Fuad Char, reinan en el Atlántico y tienen alianzas con otros clanes, como los Guerra, de Sucre. A él pertenecen seis congresistas, el alcalde de Barranquilla, la gobernadora del departamento y el presidente del Senado. Hace poco María Jimena Duzán denunció un presunto acto de corrupción del exalcalde Alejandro Char, y el columnista de El Espectador Alfredo Molano Jimeno señaló que este grupo es responsable de “la máxima tecnificación en el sistema de compraventa de conciencias, votos y favores políticos”.

Clan Cotes: Según Valencia, se trata de “una familia poderosa, aliada con grupos criminales y un control mafioso de la política”. Tiene vínculos con paramilitares y su territorio es el Magdalena, donde en las últimas elecciones sufrió esperanzadoras derrotas.

Clan Gnecco: Procedente de la Guajira, el clan desembarcó en el Cesar a mediados de los años ochenta. Primero ayudó a financiar campañas y posteriormente, con ayuda de jefes paramilitares, lanzó sus propias listas y ha elegido gobernador un par de veces. El último fue sentenciado en julio a cinco años de prisión por corrupción electoral y absuelto después.

Clan Aguilar: Entró en la política a principios del siglo XXI, cuando Hugo, su fundador, fue elegido gobernador de Santander. Condenado luego por parapolítica, sus hijos tomaron las riendas y controlan por turnos alternos una silla en el Senado y la gobernación.

Clan Besaile: La cabeza del clan, Musa, llegó a la Cámara en 1998 aliado con los De la Espriella y en 2014 con el célebre Ñoño Elías, dueño de su propio subclan en el mismo departamento de Córdoba. Ha seguido ganando elecciones pese a sus vínculos con el escándalo de corrupción de algunos magistrados de las Cortes. Su hermano heredó la senaduría.

Clan Toro: La exsenadora y gobernadora Dilian Francisca Toro comanda en el Valle del Cauca uno de los clanes más sólidos del país. Eligió en 2018 dos senadores, cuatro representantes y numerosos alcaldes. Su marido fue senador en 1998-2002 y ella cuenta con cuotas en el gobierno nacional. Misiá Dilian suena como precandidata presidencial.

Clan Guerra: Los Guerra Tulena y Guerra de la Espriella constituyen un antiguo y poderoso clan sucreño. Lo encabeza la exministra y senadora María del Rosario. Su tío Julio César y su tío Hernando han sido gobernadores. Joselito, su hermano, y Miguelito, su primo, fueron condenados respectivamente en proceso 8000 por parapolítica. Su marido, Jens Mesa Dishington, preside el poderoso gremio de palmicultores (Fedepalma), cargo que heredó del senador Antonio Guerra, su cuñado.

Agencia Nacional de Terratenientes

Precisamente el clan Guerra se relame desde hace días con la posibilidad de que la Agencia Nacional de Tierras (ANT) esquive, mediante una discutible y compleja medida, el mandato constitucional que solo le permite entregar terrenos baldíos a los campesinos pobres y abra la puerta a los voraces palmeros. La medida está en proyecto, pero pinta mal la situación para los campesinos, como lo han advertido, entre otros, el centro de estudios de justicia y el jurista Rodrigo Uprimmy. Pinta mal porque el afán de ayudar a agroindustriales proviene del propio presidente Iván Duque, quien entregó la agencia a los palmeros. Su directora, que, para variar, fue compañera de Duque en la universidad que sabemos, trabajó cinco años en Fedepalma, y de allí salió a la ANT. Pero no aterrizó sola. La SillaVacía publica los nombres de cuatro altos funcionarios que laboraban bajo el mando del esposo de misiá Rosario y desembarcaron en la Agencia, donde su hermano, Gunnar Mesa, ha firmado en los últimos meses dos contratos de asesoría por 207 millones de pesos.

Es que los clanes criollos comen cada vez más y amplían su sombra gracias al desmorona- miento de los partidos y el auge del caudillismo y la corrupción ¿Cuántas curules, ministerios, gobernaciones, alcaldías, institutos, agencias están en su poder? ¿Cuánta plata manejan? ¿Cuántos delitos han cometido? Un Char ya es cabeza del Congreso y a su hermano lo engordan para que presida este pobre país. ¿Terminaremos gobernados por un club de clanes?

Esquirlas. 1. La periodista Cecilia Orozco denuncia la cercanía de la Universidad Sergio Arboleda y su rector (“cogobernante en la sombra”) con la extrema derecha cubana de Miami, que apoya a Trump y ha logrado meter a Colombia en la campaña a favor del peor presidente que ha tenido Estados Unidos. ¿Para quién trabajan Duque y los archiduques? 2. Sigo citando a colegas: ahora para adherir al artículo en que Gloria Arias expresa su admiración por el valor y la serenidad de Iván Cepeda y subraya el contraste con los desafueros de su némesis, Álvaro Uribe. 3. Falleció en su país Diego Asencio, el embajador de Estados Unidos secuestrado con otros diplomáticos por el M19 en una recepción. Buen embajador y buen tipo.

Advertencia: Este columnista informa una vez más que no utiliza Twitter. Así, pues los trinos que están circulando con mi firma son todos falsos.