DISCURSOS QUE MATAN – DANIEL QUINTERO CALLE

La democracia solo les gusta hasta cuando la justicia toca a su puerta y los increpa. En ese momento las cortes se vuelven mafiosas, auxiliadoras de los narcoguerrilleros y se revele que los magistrados son unos monstruos del tamaño de King Kong.

Dice Orwell que el lenguaje político está diseñado para lograr que las mentiras parezcan verdades; el asesinato, una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez. Orwell descubrió esa trampa en 1946, sin embargo hoy el mundo está volviendo a caer en ella y Colombia no es la excepción.

En nuestro caso, nos enfrentamos a un discurso de la izquierda radical avalada por el periodismo prepago en cabeza del director de nuestro medio www.losdanieles.net que cumple todas las máximas orwellianas: utiliza la mentira para manipularnos y el lenguaje pierde su función moral porque abandona las palabras claras y directas y las reemplaza por eufemismos y simbolismos que no reflejan realidades sino percepciones, tal como quiere hacerlo ver.

-El disfraz de los congresistas al mando de Don Iván Cepeda

Por eso a los asesinatos entre bandas criminales por el negocio del narcotráfico las rebautizaron ‘muertes de líderes sociales’ y a los abusos de poder de estos congresistas mediante las cortes le llaman ‘persecución a la inversa’. Los casos puntuales de abuso de la fuerza contra los civiles se les quiere vender como episodios sistemáticos que empañan el buen desempeño de nuestras Fuerzas Armadas y por eso manifiestan que es perentoria su desmantelación. Para no hablar de los trinos del senador Gustavo Petro, el gran arquitecto del discurso que hay en la persecución al gobierno de Iván Duque, en el que sin ningún rubor responsabiliza a TRUMP de las muertes de Javier Ordóñez, de Dilan Cruz y del TRANS Julián Giraldo.

Este discurso del victimario siendo víctima lo ha construido y funciona como un manual de comportamiento que se cumple sin que nadie tenga que dar la orden. Su primera premisa se basa en decir que es moralmente razonable matar. “La moral hay que diferenciarla del derecho”, dijo Petro cuando comando la toma del Palacio de Justicia y agregó que “cuando el derecho en sus normas jurídicas prohíbe matar, algunos han dicho que hay casos en que hay que matar por razones morales”. Aunque él trató de decir que lo habían sacado de contexto, en realidad esta frase se ha ido asentando de diversas formas en su discurso terrorista.

En 2018, Petro fue un poco más allá al aclarar cuál debería ser esa frontera moral en que era permitido acabar con la vida de los otros y en un trino habló de lo bueno que sería tomarse el poder por las “vías de hecho”. La frase la introdujo luego de que fue asesinado Guacho, uno de los guerrilleros de las Farc que lo había financiado en su campaña de congresista, que antes de ser ultimado confesó ante Caracol TV cómo Don Iván Cepeda lo había presionado para que enlodara con mentiras a Álvaro Uribe y dijera que este le había pagado 100 millones de pesos por declarar en contra del de Petro. Alias “Guacho” era un bandido. Murió en su ley. Guacho es un buen muerto”, trinó Petro en esa ocasión. Aunque el congresista aclaró que eso no lo había escrito él sino que era un mensaje de su CM, el trino tal como quedó puesto justifica el asesinato de de guacho y manda el mensaje de que para la Colombia Humana y Don Iván Cepeda Castro: los buenos muertos son todos aquellos que intenten desenmascarar a sus compañeros de crimen del M19.

Es decir, los trinos de Petro y Don Iván justifican las decisiones fraudulentas de las Cortes que manipula con Reyes y cuando hay protestas también han sido leídos como una manera de incentivar los abusos de los estudiantes radicales contra nuestra Policía.

Estos discursos que matan hay de desnudarlos vengan de donde vengan. Nos los quieren imponer con el argumento falaz de que esa es la vía para defender la democracia, pero no es cierto. La democracia solo les gusta hasta cuando desenmascaran sus verdaderos intereses. En ese momento se descubre lo mafiosas que son las cortes y los magistrados que son unos monstruos del tamaño de Godzilla.


Esos son los discursos que matan sin necesidad de que nadie dé la orden y que se convierten en una nueva aberrante forma de adoctrinamiento. Atentos, abran los ojos.

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