ESTE CUERPO ES MÍO – DANIEL CORONELL

Daniel Coronell y José David Escobar Moreno (redactor judicial de El Espectador)

Ante la desbandada que ha tenido la Revista Semana me siento complacido. Hace seis meses que con Daniel (Samper Ospina) tomamos la decisión de salir de ahí, no estábamos dispuestos a seguir bajo el mandato de Sandra, mucho menos ahora de la loca traidora de Vicky Dávila.

Este espacio, Los Danieles, fue un comodín y una fachada, al menos mi objetivo era conquistar otras arenas, así no fuese en cuerpo propio. Tengo que admitir que fue difícil, la distancia, la edad y hasta la vergüenza reflejada en ojos ajenos, pero desde que conocí a José David no pude arrancarme su gesto ingenuo y encantador de la cabeza.

Me dejé enredar por su ternura y en un acto de amor quise alimentar sus ganas de crecer y surgir profesionalmente, -era tan joven e inexperto que me recordó a mí cuando tenía 30 años, solo que yo en un contexto diferente y con oportunidades que Justo Pastor Perafán y el Bandi me dieron-, en ese momento totalmente liberado de Semana y con Los Danieles, pero sin poderle abrir un espacio para que escribiera, decidí hablar con mi amigo Fidel Cano, Director del Espectador.

El sueño de José David -y a conveniencia para mí- era ser redactor judicial en una de las grandes publicaciones de este país, solo que en el país en el que prima la “rosca” y el “enchufe no hay oportunidades para un muchacho clase media, sentía el dolor que lo invadía al no sentirse realizado como persona y la frustración en su mirada acompañada de melancolía que me querían hacer protegerlo y amarlo hasta el final.

Pensé en que podría ser mi amante y mi aliado, por eso sin mi espacio en semana para calumniar y con el visto bueno de Fidel para que entrara al Espectador, me fundí con el cuerpo de José David, para que fuéramos uno solo y finalmente sentir lo que nunca me dará ‘Los Danieles’: Conquistar otras arenas, así no sea en cuerpo propio.

Así, gracias al amor que no pensé encontrar después de tanto tiempo, pude seguir difamando sin firmar con mi nombre ni bajo la dirección de otra periodista inepta que se vendió a mis enemigos.

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