Mi wikipifiada – Daniel Coronell

(Esta columna se publicó hace un año, cuando usé unos cables desclasificados para atacar a Petro y fue censurada. Hoy, dado que insisto en calumniar a Petro, la retomamos). Gracias por leernos.

He dedicado tres días enteros a hablar de Petro, quien –en ese entonces- lanza su columna “Petroleaks”, y sé que su sello vende, tanto así que hizo campaña de expectativa. El nombre con que la bautiza provocó curiosidad, más aún cuando se reveló (comprobó) la estrecha relación Uribe-Fajardo.

Y nuevamente, al igual que en mis trinos, antepongo mi opinión a los hechos plasmados en los cables liberados por Assange tras su detención. ¿Otra “pifiada” igual o peor que mi cascada de tweets? ¿Qué tan triste puede ser ver a un periodista de mi talla, recurrir a la victimización ante la avalancha de argumentos de los progresistas y del propio líder, Gustavo Petro?: Mucho.

Pero no fui inmune a esa vieja práctica de quienes ven perdido el debate. He explotado en agresividad, nivelo a “Petristas” (progresistas) con Uribistas, desdeñando cualquier atisbo de la lógica en la argumentación, cátedra básica del periodismo y otras profesiones.

Igualar a Uribistas y Petristas, es un exabrupto de ese tamaño y en una persona culta como yo, encierra la mala intención de igualar a Uribe con Petro; y me sirve como alimento de la matriz mediática del establecimiento de que existen dos extremos: “Divide y vencerás”, es la consigna.

Y no solo equivale a verter sobre mi público una montaña de falacias de composición, de equivalencia errónea, de grupo, falacia genética, de generalización apresurada, incluso, de falacias ad hominem, entre otras, envueltas en un reduccionismo desconcertante para quienes han seguido mis investigaciones, sino que significa pasar por alto la muestra histórica y el más elemental análisis político. Veamos:

¿Petro tiene 300 investigaciones congeladas? ¿Sus hijos se enriquecieron obscenamente durante su mandato? ¿Petro está involucrado en el genocidio de diez mil jóvenes («falsos positivos»)? ¿A Petro se le ha comprobado un sólo caso de corrupción por minúsculo que sea? ¿Petro o su familia está en los “Panamá Papers” y demás paraísos fiscales? ¿Petro cambió la Constitución (sobornando congresistas) para reelegirse? ¿Petro está acusado de masacres? ¿Petro firmó licencias de vuelo a capos como Escobar, Lehder o el clan Ochoa? ¿Petro se eligió con apoyo de grupos paramilitares y/o con fraude en la Registraduría? ¿Petro amenaza o llama violadores de niños (Uribe a Daniel Samper) o extraditables (Uribe a Coronell) a los periodistas? ¿A Petro la Corte lo tiene investigado por fabricar testigos falsos? ¿A Petro lo acusan de asesinar a los testigos en su contra? ¿A quién no lo dejaron gobernar los corruptos, incluso lo destituyeron con trampa como se comprobó? ¿En qué gobierno fue que chuzaron a periodistas, investigadores y opositores políticos para asociarlos con la guerrilla y generar su descrédito público y su judicialización? ¿Quién es el creador de la ley 100? ¿En qué gobierno se les quitó a los trabajadores sus derechos como las horas extras, se subió la edad pensional, se eliminaron las mesadas, Etc? ¿Quién puso los contratos a 3 meses sin derechos laborales bajo una modalidad de esclavitud moderna? ¿Quién atenta contra el Acuerdo de Paz que ha salvado millones de vidas? ¿Quién nombra ministros corruptos a sabiendas de serlos? ¿Quién está asociado con la creación del narco-paramilitarismo y su expansión a nivel nacional, y quién lo destapó en debate en el Congreso? ¿Quién ha auspiciado los más grandes casos de corrupción de la historia de Colombia, y quién es el que los ha denunciado a riesgo de su propia vida y la de su familia (exiliada)? ¿Un progresista amenaza de muerte, como lo hacen muchos uribistas?

Pero centrémonos en mi columna: Se confirma (según wikicables) que Petro ha estado siempre contra las Farc (y no solo ahora como “una estrategia política”, como afirmaron muchos), al ser quien inició esas denuncias (Farc-Política), siendo —paradójicamente— investigado y condenado un uribista: Un político del Caquetá, el Sr Luis Fernando Almario.

En mi columna también nombré a Sergio Fajardo, sugiriendo que no es “Caballo de Troya de Uribe”. Si Fajardo es uribista, Petro sería un chivato, ‘sapo’ para que nos entendamos. Eso porque Petro creyó que en su partido había gente con nexos con las Farc.

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