Mi revocatoria – Daniel Quintero Calle

Por Daniel Quintero Calle

Este 2021 arrancó algo movido, pues movimientos uribistas perdedores y el fajardismo en vía de extinción iniciaron un proceso para revocarme de mi cargo de alcalde de la ciudad de Medellín.

Tengo que admitir que estoy preocupado, pues aparte de mi pésima gestión, mi politiquería, pues todos saben que detrás de mí están el exgobernador Luis Pérez Gutiérrez, y los senadores liberales como Iván Agudelo y el seudoabobado Julián Bedoya y mi mala gestión, considero que la revocatoria es injusta.

Sé que he nombrado en altos cargos de la Alcaldía de Medellín a gente sin experiencia, que he vendido cargos por dinero, que, fomentado el nepotismo, pues el bobazo de la Secretaría de la No Violencia es primo de mi esposa y además me enfrenté sin razón a toda la clase empresarial antioqueña que en algún momento me apoyó tras bambalinas.

A David Bojanini quien era el garante del pacto con el empresariado antioqueño lo traicioné, igual a los demás. Me fue de mucha, muchísima ayuda el dinero que me dieron por debajo de cuerda, pues con estos recursos logré el pacto con la oficina de Envigado.

Mi hermano Miguel Quintero, se sentó con los jefes de la oficina de Envigado, les entregó más de 5 mil millones de pesos y como contraprestación los capos, me metieron más de 60 mil votos bajo presión. Esto es vox populi en Medellín, incluso la Fiscalía de Barbosa -Babosa, más bien- ya me está investigando por supuestamente tener un pacto con la mafia.

Destruí la confianza entre el empresariado y la institucionalidad, nombré en cargos técnicos a personas sin experiencia ni talante, le entregué entidades a la politiquería y la corrupción; con todo y esto quiero decir que no estoy de acuerdo con mi revocatoria de mandato, pues soy el único que puede sacar a Medellín del atolladero.

Tengo miedo, detrás de la revocatoria están políticos derrotados y quemados, pero además la fuerte chequera del Grupo Empresarial Antioqueño que se siente traicionado. El miedo es real y se acaba mi Medellín del futuro.

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