¿Por qué odio a los paisas? – Daniel Quintero Calle

Por Daniel Quintero Calle

Debo confesar que, a pesar de nacer en Medellín, en el Tricentenario, siempre odié esta ciudad, su metro elevado, su soberbia, y sobre todo su empalago, cansino y ridículo acento de pacotilla, que a los hombres los hace ver como ignorantes y a las mujeres como prepagos de mala muerte.

Mi vida la hice en Bogotá, mis amigos están en Bogotá, progresé en esa ciudad, que, a pesar de ser desabrida y triste, me dio todo lo que soy. Llegué, estudié en Bogotá, forjé las relaciones que luego me llevarían a donde estoy.

Estudié en Los Andes, aspiré al Concejo de la ciudad de Medellín por el Partido Conservador, me quemé, así que luego me fui al partido Verde, y después salté y creé el partido del Tomate, fracasé y me lancé a la Cámara por Bogotá por el partido, en esa oportunidad también me quemé.

Seguí en la política, todo en Bogotá, apoyé a Santos, me recompensó nombrándome gerente de Innpulsa y de ahí salté al Viceministerio de Economía Digital del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Todo esto lo conseguí en Bogotá, sobando chaqueta y haciendo mandado. En Medellín, mi lugar de origen solo obtuve fracasos.

A pesar de que gané la alcaldía de Medellín, en esta ciudad aún no me aceptan, me tratan como un foráneo y tienen razón, lo soy, yo odio Medellín, cada vez que puedo en mi oficina lo grito, es algo que llevo muy adentro. Nunca me ven en la calle, porque odio sus calles y la gente, nunca me verán solo caminando por el Lleras, la 70 o Laureles, jamás.

Mi hermano Miguel, me enseñó que se ganaba más negociando contratos que trabajando, por eso es él, el único autorizado para hacer todos los negociados de mi alcaldía. Mi hermanito fue que consiguió la plata de mi campaña y organizó los votos con la oficina de Envigado, es él el cerebro de todo.

Antes de terminar mi mandato, espero dejar a Medellín vuelta nada, en caos y arruinada, como se merece esta tierra que se cree superior y mejor al resto del país.

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