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LA VERDAD SOBRE MI AMIGO EL HACKER CARLOS ESCOBAR – DANIEL MENDOZA LEAL

En las últimas horas a través de las redes sociales, específicamente de Twitter, Gonzalo Guillén y yo revelamos que Carlos Escobar, más conocido como el hacker, era quien estaba detrás de un perfil difamatorio contra La Nueva Prensa.

Guillén fue mucho más duro, e incluso afirmó que Escobar era un hacker a sueldo del empresario y asesor de Palacio, Luis Guillermo Echeverri, la verdad sea dicha, y la bodega uribista de la que hablamos fue una mentira que caló y lo único que intentaba era estigmatizar a activistas digitales afines al uribismo.

Conozco a Escobar, sé de sus alcances y no creo que esté detrás de la página difamatoria contra La Nueva Prensa, en realidad todo obedece a un arranque paranoico de mi socio Gonzalo Guillén, quien desde hace días anda un poco malhumorado por la falta de primicias y exclusivas.

Luego de la revelación de la tarde del día de ayer, nuestro jefe, Daniel Coronel nos llamó y nos exigió que en el artículo que vamos a sacar contra Escobar, escribiéramos que él fue condenado en los Estados Unidos por el delito de fraude con tarjetas de créditos, cuando en realidad está probado, según el documento de la justicia de los EE.UU., que Escobar fue condenado por el delito de Conspiración para cometer un delito o defraudar Estados Unidos.

El odio visceral de Coronel contra Carlos Escobar y la paranoia de Guillén con cualquiera que no piense como él es tal, que ve fantasmas donde no los hay. Conozco a Carlos Escobar, y sé que es un buen tipo así sirva a las causas del uribismo.

Mi historia

Por Daniel Coronell

Les voy a contar mi verdadera historia, mi papá, quien ya falleció se llamaba Álvaro Coronel Mancipe, con una sola L, la otra L me la inventé para poder entrar a la comunidad judía, pues tuve la osadía de decir que provengo de descendientes yugoslavos.

Lo cierto es que arranqué desde abajo, el narcotraficante Justo Pastor Perafán me estudió, así como hizo Víctor Carranza con tantas personalidades que ahora lo denotan. En el periodismo nunca fui brillante, y mi gran oportunidad llegó con la campaña de César Gaviria a la Presidencia de la República.

El expresidente Gaviria montó un denominado kínder, que no era otra cosa que un club de yuppies, drogadictos y gays de clóset que se empoderaron durante ese gobierno. Mi recompensa por servir de manera abnegada fue la adjudicación de varios espacios de televisión para lo cual me tocó crear mi programada/productora NTC.

Como tenía dineros para montar el andamiaje de NTC, acudí a mi viejo mecenas y mentor, Justo Pastor Perafán, quien no sólo me dio dinero para la operación de la productora, sino que además me prestó los equipos de grabaciones de su empresa de televisión llamada Imagen & Sonido.

El primer cabezote de NTC lo financió Pefarán, tal como lo denunció El Colombiano en un acto de rabonería de su exdirectora cercana al Centro Democrático. Luego entré en una fuerte crisis económica, Perafán fue extraditado y entonces me tocó acudir a César ‘El bandi’ Villegas, a quien le tumbé sus acciones y se las entregué en un acto de amor a mi buen amigo Félix de Bedout, el resto es historia.

La verdad sobre Gómez Hurtado y mi hermano

Por Daniel Samper Pizano

Durante varios años he guardo silencio ante las reiteradas calumnias de la familia de Álvaro Gómez Hurtado, su hijo Mauricio Gómez Escobar y sus sobrinos Enrique y Miguel Gómez Martínez, quienes se han empeñado en señalar sin prueba alguna a mi hermano Ernesto Samper Pizano.

La infamia de los Gómez Escobar y los Gómez Martínez están sustentadas en sus voraces intereses económicos por lograr una reparación multimillonaria por el execrable crimen del facho mayor de este país, como digno hijo de Laureano Gómez.

El periodista Mauricio Gómez Escobar, hijo de Álvaro Gómez se ha dedicado en cuanta radio puede a vilipendiar a mi hermano y mi familia, en todos los micrófonos dice con desparpajo que mi hermano es un asesino y un bandido, y quizá lo sea, pero aún no aporta una sola prueba.

Los Gómez, miserables todos desde Laureano Gómez, creen que pueden señarlos a nosotros; nosotros somos una familia honorable, que en algún momento de nuestra vida hayamos aceptado dineros del narcotráfico, del cártel de Cali, que cometiéramos constantes actos de corrupción pública como el miti-miti, no deshonra nuestro linaje, por el contrario, nuestro linaje es puro desde su inicio.

Mi hermano, al que adoro con el alma, no podría decir que es inocente, pero sí que el único interés de los Gómez, esa fétida e infame familia, es del quedarse con una jugosa reparación económica por parte del estado, pues ninguno ha hecho nada en su vida y por tal motivo es su única esperanza de subsistencia.

MI TÍO MATÓ A ÁLVARO GÓMEZ HURTADO

Por Daniel Samper Ospina

A pesar de los esfuerzos de las Farc, en sintonía con la exsenadora Piedad Córdoba, hay algo claro en la situación de Álvaro Gómez Hurtado, pues quien dio la orden de su homicidio fue mi tío el elefante: Ernesto Samper Pizano…

Durante muchos años discutí con mi padre, el otro Daniel, porque yo siempre supe la verdad, que mi tío era un vulgar asesino y narcotraficante que se benefició de los cárteles de Cali y del Norte del Valle.

Mi tío, el expresidente Ernesto Samper y sus ministros Horacio Serpa y Juan Fernando Cristo dieron la orden expresa de asesinar al líder conservador Álvaro Gómez Hurtado, por una razón, porque los tenía acorralados con sus peticiones de “tumbar el régimen”.

Durante años el DAS a cargo del nefasto Ramiro Bejarano Guzmán, más conocido en el bajo mundo con el alias de ‘Dasmán’ en asocio con el chuzador profesional Laude Fernández hicieron seguimientos ilegales y perfilamientos a Gómez Hurtado justo un año antes de su homicidio.

La estrategia de seguimientos del DAS permitió concretar el momento exacto para ultimar al líder conservador, en una revelación que haré en mi próximo libro autobiográfico que se llamará “Las revelaciones de un payaso”.

He tenido muchas discusiones y dificultades con mi padre, Daniel Samper Ospina, porque soy un convencido y tengo pruebas de que mi tío, Ernesto Samper Pizano es un corrupto narcotraficante, que además ordenó junto a Horacio Serpa el homicidio de Álvaro Gómez Hurtado. El crimen lo cometió un oficial de la Policía y sus hombres.