Daniel Quintero Calle

Mi perro, el próximo gerente de EPM – Daniel Quintero Calle

Por Daniel Quintero Calle

Luego del desastre como consecuencia del nombramiento como Gerente de las Empresas Públicas de Medellín-EPM- de Alejandro Calderón Chatet, quien mintió sobre su formación académica, estoy dispuesto a tomar medidas extremas.

Calderón Chatet, mi amigo a quien nombré gerente de EPM, la corona de Medellín, resultó ser un paquete chileno, pues todos sus títulos profesionales son falsos o no homologados y el único estudio que acredita fehacientemente es el de trabajo social.

Ante la traición de mi anterior gerente, Álvaro Rendón y la deshonra de este papanatas, he decidido tomar una decisión radical.

Ningún paisa está capacitado para dirigir EPM, por eso mi afán de importar al boyaco-francés, historia que terminó como sabemos.

Mi perro Orión será el próximo gerente de EPM, pues cumple con todos los requisitos, el primero que los demás candidatos no llegan a los talones, 2 que no es paisa y está muy bien capacitado y 3. Que es leal cien por ciento, una virtud que pocos tienen.

Sin mucho preámbulo mi próxima decisión está fundamentada en todo lo que anteriormente dijo y porque Orión es rabiosamente leal y comprometido, además de ser paisa. Lo tiene todo.

Las consecuencias del plantón

Por Daniel Quintero

Sé que, para mañana miércoles, varios empresarios o más bien comerciantes, tienen programado un nuevo plan al frente la Alpujarra para protestar por los continuos toques de queda en la ciudad de Medellín.

Lamento informarles que una decisión tomada por mi como alcalde en Twitter o en un decreto es una orden que debe cumplirse a cabalidad y sí bien se sabe de las afectaciones al comercio, no encuentro otra solución ante la pandemia.

Los empresarios que insistan en plantones y movilizaciones serán objeto de sanciones por parte de alcaldía, además de que prometo, como hijo del Tricentenario que a los del Poblado, a esos los voy a asfixiar hasta que queden vueltos polvo como Basílica, Al Rojo, Ay, Caramba, entre otros.

Los riquillos que tienen los negocios en el Poblado y se cree los grandes empresarios son quienes tras bambalinas lideran y financian la revocatoria para sacarme de la alcaldía, pero antes de que pase los voy a quebrar, ya los tengo identificados, ellos son El Guri y sus otros amigos uribistas, voy ayudar amigos Ricardo Peláez (De espectáculos) y a León Fredy que maneja empresas de Espacio Público para que crezcan más, a los demás los castigaré.

Todos son organizados por la mafia que no quiere que siga en el poder, políticos quemados, viudos de poder y demás pelambre pagarán cara su continuo saboteo a mi gestión, de la Medellín del Futuro.

Seguiré tomando las decisiones que estoy tomando, así le duele a estos riquillos del Poblado e hijos de papi que creen me amedrantan, pero estoy más firme que nunca y cerrará ciudad indefinidamente muy pronto.

¿Por qué odio a los paisas? – Daniel Quintero Calle

Por Daniel Quintero Calle

Debo confesar que, a pesar de nacer en Medellín, en el Tricentenario, siempre odié esta ciudad, su metro elevado, su soberbia, y sobre todo su empalago, cansino y ridículo acento de pacotilla, que a los hombres los hace ver como ignorantes y a las mujeres como prepagos de mala muerte.

Mi vida la hice en Bogotá, mis amigos están en Bogotá, progresé en esa ciudad, que, a pesar de ser desabrida y triste, me dio todo lo que soy. Llegué, estudié en Bogotá, forjé las relaciones que luego me llevarían a donde estoy.

Estudié en Los Andes, aspiré al Concejo de la ciudad de Medellín por el Partido Conservador, me quemé, así que luego me fui al partido Verde, y después salté y creé el partido del Tomate, fracasé y me lancé a la Cámara por Bogotá por el partido, en esa oportunidad también me quemé.

Seguí en la política, todo en Bogotá, apoyé a Santos, me recompensó nombrándome gerente de Innpulsa y de ahí salté al Viceministerio de Economía Digital del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Todo esto lo conseguí en Bogotá, sobando chaqueta y haciendo mandado. En Medellín, mi lugar de origen solo obtuve fracasos.

A pesar de que gané la alcaldía de Medellín, en esta ciudad aún no me aceptan, me tratan como un foráneo y tienen razón, lo soy, yo odio Medellín, cada vez que puedo en mi oficina lo grito, es algo que llevo muy adentro. Nunca me ven en la calle, porque odio sus calles y la gente, nunca me verán solo caminando por el Lleras, la 70 o Laureles, jamás.

Mi hermano Miguel, me enseñó que se ganaba más negociando contratos que trabajando, por eso es él, el único autorizado para hacer todos los negociados de mi alcaldía. Mi hermanito fue que consiguió la plata de mi campaña y organizó los votos con la oficina de Envigado, es él el cerebro de todo.

Antes de terminar mi mandato, espero dejar a Medellín vuelta nada, en caos y arruinada, como se merece esta tierra que se cree superior y mejor al resto del país.

Mi revocatoria – Daniel Quintero Calle

Por Daniel Quintero Calle

Este 2021 arrancó algo movido, pues movimientos uribistas perdedores y el fajardismo en vía de extinción iniciaron un proceso para revocarme de mi cargo de alcalde de la ciudad de Medellín.

Tengo que admitir que estoy preocupado, pues aparte de mi pésima gestión, mi politiquería, pues todos saben que detrás de mí están el exgobernador Luis Pérez Gutiérrez, y los senadores liberales como Iván Agudelo y el seudoabobado Julián Bedoya y mi mala gestión, considero que la revocatoria es injusta.

Sé que he nombrado en altos cargos de la Alcaldía de Medellín a gente sin experiencia, que he vendido cargos por dinero, que, fomentado el nepotismo, pues el bobazo de la Secretaría de la No Violencia es primo de mi esposa y además me enfrenté sin razón a toda la clase empresarial antioqueña que en algún momento me apoyó tras bambalinas.

A David Bojanini quien era el garante del pacto con el empresariado antioqueño lo traicioné, igual a los demás. Me fue de mucha, muchísima ayuda el dinero que me dieron por debajo de cuerda, pues con estos recursos logré el pacto con la oficina de Envigado.

Mi hermano Miguel Quintero, se sentó con los jefes de la oficina de Envigado, les entregó más de 5 mil millones de pesos y como contraprestación los capos, me metieron más de 60 mil votos bajo presión. Esto es vox populi en Medellín, incluso la Fiscalía de Barbosa -Babosa, más bien- ya me está investigando por supuestamente tener un pacto con la mafia.

Destruí la confianza entre el empresariado y la institucionalidad, nombré en cargos técnicos a personas sin experiencia ni talante, le entregué entidades a la politiquería y la corrupción; con todo y esto quiero decir que no estoy de acuerdo con mi revocatoria de mandato, pues soy el único que puede sacar a Medellín del atolladero.

Tengo miedo, detrás de la revocatoria están políticos derrotados y quemados, pero además la fuerte chequera del Grupo Empresarial Antioqueño que se siente traicionado. El miedo es real y se acaba mi Medellín del futuro.