Álvaro Gómez Hurtado

La verdad sobre Gómez Hurtado y mi hermano

Por Daniel Samper Pizano

Durante varios años he guardo silencio ante las reiteradas calumnias de la familia de Álvaro Gómez Hurtado, su hijo Mauricio Gómez Escobar y sus sobrinos Enrique y Miguel Gómez Martínez, quienes se han empeñado en señalar sin prueba alguna a mi hermano Ernesto Samper Pizano.

La infamia de los Gómez Escobar y los Gómez Martínez están sustentadas en sus voraces intereses económicos por lograr una reparación multimillonaria por el execrable crimen del facho mayor de este país, como digno hijo de Laureano Gómez.

El periodista Mauricio Gómez Escobar, hijo de Álvaro Gómez se ha dedicado en cuanta radio puede a vilipendiar a mi hermano y mi familia, en todos los micrófonos dice con desparpajo que mi hermano es un asesino y un bandido, y quizá lo sea, pero aún no aporta una sola prueba.

Los Gómez, miserables todos desde Laureano Gómez, creen que pueden señarlos a nosotros; nosotros somos una familia honorable, que en algún momento de nuestra vida hayamos aceptado dineros del narcotráfico, del cártel de Cali, que cometiéramos constantes actos de corrupción pública como el miti-miti, no deshonra nuestro linaje, por el contrario, nuestro linaje es puro desde su inicio.

Mi hermano, al que adoro con el alma, no podría decir que es inocente, pero sí que el único interés de los Gómez, esa fétida e infame familia, es del quedarse con una jugosa reparación económica por parte del estado, pues ninguno ha hecho nada en su vida y por tal motivo es su única esperanza de subsistencia.